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Principios activos

Alcaloides Resinas Gomas/Gomorresinas Mucílagos Principios Amargos Aceites esenciales
Heterósidos Aceites Ácidos orgánicos Vitaminas Oligoelementos  




Las plantas medicinales deben su acción a ciertos componentes denominados principios activos. Curiosamente, en muchos casos estos principios activos son metabólitos secundarios de las plantas, es decir, sustancias aparentemente poco importantes para la planta y que en muchos casos se consideran como desechos metabólicos. Desde que el hombre empezó a utilizar las plantas medicinales con cierto enfoque científico, intentó descubrir cuales eran los componentes responsables de sus propiedades curativas, surgiendo el concepto de "quintaesencia" que fué propuesto por el Profesor Bonafede de Padova en el siglo XVI.

Por lo general, en una planta hay unos principios activos que podríamos denominar "principales", que son los responsables de la acción más importante, y otros principios activos que se pueden considerar como secundarios, que actúan como coadyuvantes en unos casos o como moduladores de la acción en otros. Ello hace que la actividad terapéutica que se obtiene empleando el fitocomplejo sea en la mayor parte de los casos, muy distinta de la que se obtiene empleando un principio activo aisladamente.

De forma muy sucinta y simple, trataremos los principales grupos de principios activos que presentan las plantas:









Alcaloides

Bajo este término se agrupa un conjunto bastante heterogéneo de sustancias orgánicas de origen vegetal, que tienen en común la presencia en su fórmula de un átomo de nitrógeno (casi siempre heterocíclico) y otro u otros de oxígeno y una reacción básica o alcalinizante, de ahí el término "alcaloide".

Farmacológicamente son las sustancias mas activas, debiendo emplearse con mucha precaución aquellas plantas que los contienen, ya que resultan en muchos casos tóxicas. Como ejemplos bien conocidos cabe citar la nicotina del tabaco, los alcaloides del opio o del estramonio.




Resinas

Son productos vegetales propios de algunas familias de plantas originados por polimerización y oxidación de derivados terpénicos. Se trata de sustancias sólidas o semisólidas, insolubles en agua y no volátiles. En la naturaleza no se presentan aisladas, sino asociadas a aceites esenciales constituyendo el conjunto oleoresinas o bálsamos. Las resinas se emplean fundamentalmente, por sus propiedades irritantes, como revulsivos. Algunos bálsamos son muy apreciados como antisépticos y expectorantes respiratorios. Un ejemplobien conocido es el de la resina de los pinos, siendo la más utilizada la del pino rodeno (Pinus pinaster).




Gomas y gomorresinas

Las gomas son mezclas heterogéneas de polisacáridos que con el agua caliente forman soluciones pegajosas. Son útiles como emulsionantes y estabilizantes de preparados. Según su grado de solubilidad se distinguen las gomas solubles que forman con el agua soluciones coloidales y las insolubles que forman geles.
Las gomorresinas son mezclas de gomas y resinas (eventualmente oleoresinas) que secretan las plantas de modo natural o provocado mediante incisiones.




Mucílagos

Son polisacáridos formados por pentosas, ácidos urónicos, y otros derivados de glúcidos. Son muy variables en cuanto a su composición, pero como constituyentes mas extendidos, destacan la glucosa, la arabinosa, la xilosa y el ácido galacturónico. Los mucílagos tienen el aspecto de una masa amorfa de color blanquecino que con el agua forma soluciones coloidales, viscosas pero no pegajosas. Esta propiedad físico-química es precisamente la principal responsable de su acción farmacológica, ya que actúan sobre los tejidos y las mucosas, revistiéndolos de una capa protectora plástica eficaz frente a agentes irritantes tanto químicos como mecánicos. Además, por su capacidad para retener grandes cantidades de agua con el consiguiente aumento de volumen, tienen un efecto laxante mecánico y sirven también para producir sensación de plenitud en regímenes de adelgazamiento. Suministran mucílagos diversas especies de la familia de las malváceas, como la malva ( Malva silvestris) y el malvavisco (Althaea officinalis). Son frecuentes en algunas semillas como las del lino (Linum usitatissimum) y las de zaragatona (Plantago psyllium).




Principios amargos

Compuestos químicamente heterogéneos, aunque suelen presentar un anillo lactónico, pero con la propiedad común de tener un sabor amargo. Esta característica organoléptica es precisamente lo que los hace útiles farmacológicamente ya que produce un aumento de la secreción gástrica y una estimulación del apetito (deben tomarse media hora antes de las comidas). En muchos casos, tambien tienen una acción colerética y colagoga. Un buen amargo de la medicina popular es la centáurea o hiel de tierra (Centaurium umbellatum) y tambien la corteza de naranja amarga (Citrus aurantium).




Aceites esenciales

Son mezclas de textura oleosa formadas por numerosos componentes volátiles (terpenos cíclicos y derivados oxigenados de estos: alcoholes, cetonas, aldehídos, ácidos), de manera que se evaporan a temperatura ambiente sin dejar rastro. Se obtienen por destilación en corriente de vapor o mediante técnicas especiales que emplean disolventes orgánicos, ya que son insolubres en agua. Respecto del papel que juegan en la planta, existen varias opiniones. Unos los consideran desechos del metabolismo de la planta, mientras que otros los interpretan como una defensa de la planta frente a insectos y herbíboros. Farmacológicamente, tienen acciones muy diversas, aunque en general son antisépticos muy eficaces sobre todo a nivel pulmonar y renal ya que se eliminan en gran proporción por ambas vías. Muchos de ellos son peligrosos ya que actúan sobre el sistema nervioso central afectando a los centros bulbares. Ejemplos de plantas aromáticas bien conocidas son la salvia (Salvia officinalis), el anís verde (Pimpinella anisum) y las ajedreas (Satureja sp.).




Heterósidos

Se trata de principios activos de muy diversa naturaleza formados por la unión de un glúcido y otra molécula de naturaleza no glúcidica. Por hidrólisis el heterósido se rompe dando el glúcido por un lado y la parte no glucídica por otro. Esta última recibe la denominación de genina o aglucón. La clasificación de los heterósidos se hace fundamentalmente en base a la naturaleza de la genina. Cabe citar los siguientes:

Heterósidos cardiotónicos: Su genina tiene una estructura esteroídica con un anillo lactónico pentagonal (carden˘lidos) o hexagonal (bufadienólidos). A dosis terapéuticas producen disminución de la frecuencia cardíaca con alargamiento de la pausa diastólica y aumento de la fuerza de contracción sistólica. Son muy importantes en terapéutica, formando parte de numerosas especialidades farmacéuticas. Sin embargo su uso fitoterapéutico es peligroso si no se hace bajo control facultativo, ya que fácilmente se alcanzas dosis tóxicas. En general estas plantas deben considerarse como tóxicas. Como ejemplos bien conocidos cabe citar la digital o dedalera (Digitalis purpurea), que se cultiva para la extracción de estos principios que se comercializan como "digitalina", y la adelfa (Nerium oleander), planta cuya toxicidad es conocida por la mayor parte de personas que habitan en el medio rural.

Heterósidos antraquinónicos:   La genina es una antraquinona y su acción fisiológica es laxante o purgante según la dosis. Como ejemplo familiar destacaremos la frángula (Frangula alnus).

Heterósidos azufrados:   Son característicos de algunas familias (Crucíferas, Liliáceas) y se distinguen por su acción antiséptica, estimulante y revulsiva, irritando intensamente las mucosas. Son los principios responsables de la irritación que produce la mostaza (Brassica sp.) o el Rábano (Cochlearia armoracia).

Heterósidos hidroquinónicos: Tienen una acción muy específica como antisépticos de las vías urinarias, acción que se debe a la hidroquinona que se libera por hidrólisis. Se presentan en las hojas del Madroño (Arbutus unedo) y en las de Gayuba (Arctostaphyllos uva-ursi).

Heterósidos salicílicos:   Las geninas son derivados salicílicos, teniendo una acción antirreumática y antipirética. Se podrían considerar como "aspirinas vegetales" ya que están relacionados químicamente con el ácido acetilsalicílico que es el componente activo de la aspirina. Cabe citar como ejemplo a la Ulmaria (Filipendula ulmaria) y al Sauce blanco (Salix alba).

Heterósidos flavónicos: Las geninas son flavonoides (derivados de la 2-fenil-benzopirona). Es sin duda el grupo de principios activos más polivalente en cuanto a acciones farmacológicas. Entre otras destacan las siguientes: acción antirradicalar, acción vitamínica P (vasoprotectores-capilarotropos), diuréticos (inhiben las fosfatasas renales), antiespasmódicos, hemostáticos y tonificantes de la circulación venosa. Como ejemplos destacan los frutos del Cardo mariano (Silybum marianum) y la corteza de los frutos de los cítricos.

Antocianósidos:   Son pigmentos hidrosolubles responsables de los colores vivos azules y rojos que presentan las flores, los frutos y eventualmente otras partes de la plantas. Tienen una acción antirradicalar y acción vitamínica P y favorecedores de la regeneración de la rodopsina retiniana. Como ejemplos cabe destacar la vid roja (Vitis vinifera) y los Arándanos (Vaccinium myrtillus).

Heterósidos cumarínicos:   Su genina es una cumarina. En general son vaso-protectores-capilarotropos, pero en cada caso concreto presentan acciones diversas: estimulantes de la circulación linfática en el caso del Meliloto (Melilotus officinalis), fotosensibilizantes en las Rudas (Ruta graveolens) y espasmolíticos en la Biznaga (Amni visnaga).

Heterósidos cianogenéticos:   Son heterósidos que al ser hidrolizados por la acción de determinados enzimas, que solo entran en contacto con ellos cuando se destrozan las células al machacar la droga, liberan ácido cianhídrico. Son tóxicos y actúan a nivel de los centros bulbares provocando una acción sedante, antiemética y antiespasmódica. Como ejemplo destacan las almendras amargas (Prunus dulcis var. amara).

Taninos:   Son sustancias de origen vegetal carentes de nitrógeno en su molécula y solubles parcialmente en agua y en alcohol, cuya característica más evidente es su capacidad para desnaturalizar las proteínas provocando al entrar en contacto con ellas coagulación y consiguiente precipitación. Esta propiedad se traduce farmacológicamente en un efecto astringente, antiinflamatorio y hemostático. Los taninos están ampliamente repartidos entre las plantas, y parece ser que juegan un papel disuasorio para insectos y herbívoros, ya que dotan de sabor desagradable a las partes de la planta que los contienen. También son muy frecuentes en los frutos inmaduros, siendo los responsables del sabor astringente y desagradable de estos. Como ejemplos de plantas ricas en taninos cabe mencionar a la Salicaria (Lythrum salicaria) y las agallas del rebollo (Quercus faginea).

Saponósidos:   Se caracterizan por ejercer una fuerte acción tensioactiva, de manera que al mezclarlos con agua disminuyen su tensión superficial produciendo abundante espuma. Químicamente se establecen dos grandes grupos: con genina esteroídica y con genina triterpénica. Sin embargo farmacológicamente ambas presentan propiedades similares. De todas las acciones la mas destacable es la expectorante, aunque deben emplearse con precaución ya que a dosis altas son irritantes y hemolíticos por uso interno. También son muy utilizados como coadyuvantes de la acción de otras plantas, ya que en general facilitan la absorción de los principios activos por el organismo, incrementando en consecuencia su eficacia. Como ejemplos bien conocidos de plantas ricas en saponinas cabe citar la Zarzaparrilla (Smilax spp.) o la Hiedra (Hedera helix).




Aceites

Son frecuentes en frutos y semillas, ya que representan una reserva energética para el desarrollo del embrión o una fuente de atracción para los animales que al ingerir los frutos contribuyen a la diseminación de las semillas.
Básicamente constan de glicéridos, es decir, ésteres de la glicerina con diversos ácidos grasos tanto saturados y, sobre todo, insaturados (linoléico, oleico, araquidónico, etc...). Su interés farmacológico es de diversa índole, ya que por un lado algunos contienen vitaminas esenciales (vitamina F), mientras que otros representan la base para síntesis de las prostaglandinas. Asímismo, los aceites ricos en ácidos grasos insaturados son eficaces coadyuvantes en el tratamiento de la arteriosclerosis y de la hipercolesteremia. Por otro lado, los aceites se emplean como excipientes de numerosos preparados dematológicos, teniendo por si mismos una acción lenitiva y protectora de la piel.






Ácidos orgánicos


Se localizan en los líquidos vacuolares de las células vegetales y tienen en común la presencia en su molécula de un radical ácido (-COOH). Entre otros cabe citar los ácidos oxálico, cítrico, málico, clorogénico, caféico, etc. Las acciones farmacológicas son particulares de cada uno.




Vitaminas


Son sustancias orgánicas imprescindibles para el correcto funcionamiento del cuerpo humano que, al ser incapaz de sintetizarlas, debe adquirirlas con la dieta. Se establecen dos grandes grupos en base a la su solubilidad: hidrosolubles (vitaminas B, C y P) y liposolubles (A, D, E, F y K). Las plantas, o al menos ciertas partes de ellas (frutos, semillas, etc.), son ricas en todas estas vitaminas pero, para que sean aprovechables al organismo, las plantas o sus partes deben consumirse frescas, ya que en caso contrario las vitaminas se alteran y pierden sus propiedades. Así pues, las plantas ricas en vitaminas estarán indicadas en casos de avitaminosis o deficiencia vitamínica.




Sales minerales y oligoelementos


Entre las sales se encuentran las sales potásicas, de marcado efecto diurético, las de calcio, importantes en los procesos de calcificación ósea y coagulación sanguínea y las de hierro, importantes para aportar el hierro necesario para la síntesis de la hemoglobina y útiles por tanto en estados anémicos. En cuanto a oligoelementos, cabe citar al cobalto, magnesio, manganeso, cinc y cobre. Se trata de constituyentes inorgánicos que son necesarios en pequeñísimas cantidades para el correcto funcionamiento del organismo, ya que son indispensables para la actuación de las enzimas.











Referencias:

Plantas Medicinales CV - G. Stübing & J.B. Peris - 1998

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